El libro del mes
Año 2026
Comer sin miedo; J.M. Mulet.
Nunca antes había tenido la humanidad el privilegio de analizar tan exhaustivamente los alimentos que consumimos como en en el siglo XXI, en el que se generó una ola mundial de preocupación por la alimentación. Esta preocupación fue aprovechada por muchos gurús para desinformar y vender productos y estilos de alimentación sin base científica.
En «Comer sin miedo» J.M. Mulet derriba mitos y falacias acerca de la alimentación y la agricultura en el siglo XXI. Nos habla acerca de la importancia de los conservadores en los alimentos, los mitos y los riesgos de la agricultura «orgánica», el origen esencialmente químico de nuestra alimentación, la relevancia de la modificación genética de especies para satisfacer las necesidades nutricionales de la creciente población mundial, entre otros aspectos que nos permiten tener información verificada para tomar decisiones acerca de nuestra alimentación diaria.
Este libro es fundamental para que podamos seguir COMIENDO SIN MIEDO, como hace milenios, y al mismo tiempo confiar en los estándares de calidad actuales (productos de la ciencia) que hacen posible que muchos alimentos lleguen a nuestra mesa y los podamos consumir.
Mujeres de ciencia; Rachel Ignotofsky.
Hace diez años, el 11 de febrero de 2016, fue la primera vez que se celebró el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, como resultado de la resolución de la Asamblea General de la ONU en diciembre de 2015.
Si bien se ha dado una mayor difusión al papel de la mujer en la investigación y la divulgación científica desde ese momento, es necesario impulsar aún más las profesiones STEM en niñas y jóvenes. Por ello, en el mes de febrero conmemoramos a algunas pioneras en diversas áreas de la ciencia, quienes no solamente se entregaron con pasión al entendimiento del Universo, sino que lucharon cotidianamente contra los prejuicios y barreras impuestas para ejercer su profesión.
Este libro aborda a algunas pioneras en diversos ámbitos, como las matemáticas y la programación, con Ada Lovelace, hasta genetistas, como Bárbara McClintock y químicas, como Marie Curie.
Este libro, tan bellamente ilustrado y editado, nos invita a conocer más acerca de algunas de las pioneras en diversos campos del conocimiento.
Yo, lo superfluo y el Error; Jorge Wagensberg.
¿Ciencia vs. Literatura?
¿Ciencia vs. Arte?
La ciencia aspira a la objetividad, el científico aspira a encontrar la verdad sobre un fenómeno y que esa verdad sea inmutable a través del tiempo. En ciencia debe haber precaución para evitar sesgos ideológicos producto de la temporalidad, o la cultura, por lo que es fundamental «suprimir el yo». De esta manera, el conocimiento generado puede trascender más allá del mismo científico que lo generó.
La literatura aspira a expresar la subjetividad del autor, sus emociones, sus vivencias, su contexto cultural, su ego y su propia importancia. En la literatura, así como en el arte, la perspectiva de quien genera las obras es fundamental. La trascendencia en el arte es diferente de la que se da en ciencia. Muchos artistas han trascendido al tomar al «yo» como eje para expresar su propia perspectiva de la condición humana.
En este libro, Jorge Wagensberg plantea una interesante posibilidad para reconciliar ambos mundos «¿y si la ciencia recuperase el yo y lo superfluo, y hallase alguna forma de indultar el error? ¿Y si los escritores contemplasen la naturaleza exterior con la máxima objetividad posible?». Quizá los científicos y los artistas puedan retroalimentarse de ambos mundos para enriquecer su profesión.
Año 2025
Agosto.
El mono que llevamos dentro; Frans de Waal.
En este libro se narran las experiencias de diversos investigadores que, a lo largo de varios años, observaron a diferentes tipos de primates, con lo que encontraron similitudes con el comportamiento de los humanos.
Las interesantes observaciones nos recuerdan rasgos del comportamiento humano, como la violencia, la territorialidad y el poder, así como también la empatía y la generosidad.
Se hace énfasis en que no solamente compartimos rasgos de comportamiento violento, sino que, además, también compartimos rasgos de comportamiento solidario y gentil.
Interesante libro que nos hace reflexionar en la escala evolutiva y la posición que guarda el humano dentro de ésta.
Septiembre.
Diez razones para ser científico; Ruy Pérez Tamayo.
Se trata de un pequeño libro de uno de los divulgadores de la ciencia más reconocidos en México.
Ruy Pérez Tamayo menciona en esta obra las razones por las cuales él se dedicó a la ciencia, algunas de ellas irreverentes y bastante honestas, como por ejemplo: para no tener horario de trabajo, para usar el cerebro o para evitar el aburrimiento.
Aunque se trata de un librito pequeño, es una buena introducción para todos aquellos que quisieran adentrarse en la lectura de un excelente escritor, conocedor y divulgador de la ciencia en México.
Octubre.
Elogio del desequilibrio; Marcelino Cereijido.
«…no somos una cosa, sino un conjunto de moléculas que en este momento están presentes en este eterno proceso de ser nosotros.» Marcelino Cereijido.
En este libro Cereijido nos comparte su visión de la termodinámica de la vida, esa ciencia tan aburrida en las escuelas, pero tan presente en nuestra cotidianidad.
Con ejemplos sencillos, Cereijido nos ayuda a comprender qué es eso del orden y el desorden, la energía, el equilibrio y el desequilibrio, la entropía y su relación con el tiempo. Nos lleva de la mano para explicarnos cómo estos conceptos se encuentran en nuestra vida diaria y cómo afectan todo aquello con lo que nos relacionamos.
Noviembre.
El hombre que confundió a su mujer con un sombrero; Oliver Sacks.
Todos creemos poseer la visión del mundo «normal» o «correcta», pero recordemos que esa visión se la debemos a nuestro cerebro y las conexiones que existen entre sus diferentes regiones y los millones de células que lo conforman.
En este libro, Oliver Sacks comparte de una manera bastante amena, la visión del mundo de individuos cuyos cerebros se conectan de diferente manera y que son considerados como enfermos neurológicos, pero que poseen habilidades extraordinarias que el resto de los cerebros no poseen.
Interesante libro para expandir nuestro mundo hacia nuevas formas de ver nuestra realidad y nuestro Universo.
Diciembre.
Las palabras de la ciencia; Miguel Alcíbar
El lenguaje científico se encuentra profundamente inmerso en la cultura humana y en muchos casos puede ser un reflejo de ésta. Por ello, al examinar el vocabulario científico podemos encontrar similitudes con términos que empleamos en nuestra cotidianidad, pero no solamente eso, sino que podemos sorprendernos con los sucesos históricos que dieron lugar a frases famosas, como la muy célebre «Dios no juega a los dados» de Einstein, sobre la cual Alcíbar opina:
«El dios einsteniano no entronca con el de la tradición judeocristiana, ese Dios omnipotente y controlador que castiga a los ignominiosos y recompensa a los justos. Einstein defiende que la creadora de las leyes inmutables del universo es una sustancia panteística (que lo impregna todo).»
Este libro es para todos aquellos que disfruten de aprender sobre el origen y desarrollo de diversas disciplinas científicas, su terminología y su contexto sociocultural.